lunes 9 de enero de 2012

Tightrope



Con el suspiro de tu voz,
clavándose en mis pensamientos,
déjame...

déjame sentirte,
déjame jugar con tus caricias,

quiero acabar con tu inexistencia,
destrozar tu voluntad
y hacerla mía,

quiero morir en esa piel
que tantas noches de olvido reclamé,
pedí,
supliqué,

quiero...

con esos besos
casi corrompidos por la malicia,
que fueron míos,

fueron...

y aún en la más oscura hora,
mis recuerdos no dejan de perseguirte,
de buscarte,
de tomarte entre ideas...

se que no fue,
mío nunca fue,
aquel suspiro cargado de ansiada insistencia,
lo sé,

pero lo amoldé,
sé que mío lo quise hacer,
aunque ahora se haya ido,
y digas que nunca lo haya visto,

que si me mirabas
era imposible detenerte,
que si yo te tocaba
era inútil detenerme...

ahora se ha ido,
simplemente a volado,
al otro lado del cielo,
lejos,
siempre lejos.

Quéjate sin miedo

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